viernes, 22 de enero de 2016

La gratuidad de la educación en chile y como acceder a ella.

Durante los últimos años, en Chile, se ha ido notando  más y más el descontento del pueblo por la clase política y el modelo impuesto en la dictadura; Ya no es extraño escuchar gente que se queja de las condiciones laborales, bajos sueldos, etc.

Sin embargo, una de las demandas que más se ha escuchado y ha tenido acogida por la gente es la demanda de la ciudadanía por una educación gratuita y de  calidad, impulsada el año 2006 por los estudiantes, en la llamada “revolución pingüina”. Entre debates entre los dirigentes estudiantiles y el gobierno, se escuchaban negativas por parte del gobierno alegando falta de recursos. Sin embargo, después de mucho tiempo esperando, al fin se promulgó la ley corta de la educación gratuita. Además, entre sus líneas destacan los requisitos para optar a ella.

Hay variadas opiniones con respecto al tema: algunos hablan sobre lo bueno que es, otros dicen que está hecho muy de prisa y no tiene en cuenta todos los aspectos que debería considerar.
En principio es algo bueno para las personas que no pueden pagarlo, y puede ser visto como un derecho,  pero también hay que tener en cuenta que las personas más vulnerables, que por su ambiente social, generalmente no son las que llegan a la universidad, sino las que  más tienen oportunidades para poder desarrollarse tranquilamente.  

Entre los requisitos para optar a la gratuidad, es necesario pertenecer a  los primeros cinco deciles, en el cual el ingreso per-capita está en el rango de 125.000 a 155.000 pesos si se tiene en cuanta lo caro que está la vida en chile, no es difícil ver que esta gratuidad está dirigida a las personas que casi no se encuentran regularmente. Además en un principio se dijo que serían los seis deciles más vulnerables.
También, existen críticas que se hacen a las autoridades responsables por la poca objetividad a la hora de la selección. Se cree que la gratuidad por sí sola no es una buena alternativa  si no va acompañada de calidad, tanto de las instituciones como del alumno. En este sentido es algo muy lógico, dado que se han dado casos como el caso de la UBA de argentina donde los alumnos se despreocupan mucho por tener gratuidad.
Existen muchas opiniones, todas razonablemente coherentes. Solo falta ver cómo evolucionará este tema con el paso del tiempo.