La realidad económica, política y social que vivimos
actualmente se gestó en base a distintos procesos de transformación, aquí me
centraré en el proceso de transición progresivo desde la época medieval, con el
Feudalismo, hasta la época moderna (y la actualidad) con el sistema
Capitalista. Para comprender estos dos sistemas y evidenciar sus diferencias en
distintas esferas es necesario definirlos.
En primer lugar
el Feudalismo corresponde a un sistema que ordena y regula las relaciones
políticas, económicas y sociales, predominando la posesión de la Tierra por
sobre los otros dos medios de producción: Capital y Trabajo. Su ubicación temporo-espacial
abarca la Europa Occidental, entre los siglos X y XIII.
Por otra parte, el Capitalismo corresponde a un sistema
económico, político y social en el cual predomina la propiedad del Capital por
sobre los otros medios de producción, este Capital es la masa de medios activos
que le otorga el dinamismo necesario al proceso de producción para que
funcione. Vigente desde el siglo XII en Europa hasta la actualidad, ha
transitado en tres distintas fases: de tipo Mercantil (S. XII-XV), de tipo
Financiero (S. XVI-XVII) y de tipo Industrial (XVIII-XX).
Respecto a las diferencias, compararemos el
Capitalismo de tipo mercantil y el Feudalismo. En lo económico encontramos las
condiciones de la mano de obra, que en cada sistema se desenvuelve de distinta
forma. Por un lado en el Feudalismo adquiere un carácter servil, por su
vinculación directa con la tierra a través de pequeñas propiedades que le
otorgaba el señor feudal para trabajar y usufructuar. Se evidencia un nivel
bajo de especialización, debido a que a la elite dominante sólo le preocupa que
los laboratores cumplan con la misión divina de satisfacer las necesidades
materiales de los otros dos estamentos. En el Capitalismo mercantil se
evidencian cambios respecto a la mano de obra, que, según Le Goff, comienza a
transformarse gradualmente en asalariada, en los siglos catorce y quince, por
efecto de la basculación campo-ciudad que gesta el grupo social campesino, en
respuesta a la remonetarización de la economía hasta ese momento feudal. Mano
de obra basada en la especialización de los grupos laborales agrupados en
oficios, principalmente por el nuevo orden que gestaban los mercaderes
capitalistas y la atomización de los organismos políticos y sociales,
encargados de asegurar el desarrollo económico eficiente. Por otra parte y
respecto a la regulación del mercado, también encontramos una nueva diferencia.
El Capitalismo Mercantil se centra en la dinámica de la oferta y la demanda, el
mercado (precio y cantidad de producción de un bien o servicio de consumo) se
regula a través de estas dos características. En cambio, en el Feudalismo, se
utilizaba la concepción del precio justo respecto a la necesidad y el costo
real de producción, ya que se basaba en el sistema de intercambio con
equivalencia, es decir, pagar lo que realmente cuesta algo.
Respecto
a las diferencias políticas podemos centrarnos en el régimen político que
conduce cada sistema. En el feudalismo, el régimen es descentralizado posterior
a la repartición de las tierras en feudos, por la desestabilización social que
generaban las constantes migraciones indoeuropeas en los siglos IX y X, sumadas
a las agresiones y saqueos que vivía la población. El mundo se volcó hacia el
interior, provocando la fragmentación política en regiones cuya cabeza era el
Señor. En el sistema Capitalista se evidencia como el poder monárquico recobra
la fuerza que poseía antes del feudalismo, lo que da paso en la época moderna,
a la creación de las Monarquías Nacionales, que se expanden por casi toda
Europa. Otro aspecto político que diferencia a los sistemas es el grupo dominante
o la elite. El
feudalismo posee a la nobleza feudal que poseía la tierra y el clero encargado
de la cosmovisión y los conocimientos intelectuales; por otra parte, en el
Capitalismo encontramos a la nobleza monárquica y a la burguesía mercantil.
Respecto a esta diferencia, según el autor Le Goff, mercaderes y nobles eran
diferentes pero no antagónicos, ya que pudieron convivir debido a un doble
movimiento entre el aburguesamiento y el ennoblecimiento de elite.
Es así como podemos observar, que todas estas diferencias
tanto de la esfera política como económica en el Feudalismo y en el Capitalismo
Mercantil, dan cuenta de rasgos, que en la praxis, son metodológicamente
distintos en cada sistema económico, pero que finalmente poseen un mismo
objetivo; buscan establecer un determinado orden imperante en Europa
Occidental. Más tarde, serán estas mismas lógicas totalizadoras y hegemónicas,
las bases globales de la economía neoliberal (heredera del capitalismo) en la
cual vive subyugado el mundo actual.
Las diferencias entre el sistema capitalista y feudalista son
innegables, pero en ambos, es evidente la superposición de una clase por sobre
otra. Ambos sistemas buscaban reafirmar el poder de ciertas elites, tanto
político como económico, delimitando el orden social a costa de la fuerza de
trabajo campesina, y condicionando a esta clase oprimida a vivir bajo el alero
de modelos que parecían otorgarle libertades y derechos suficientes para vivir
en condiciones dignas. Los poderes dominantes de ambos modelos, evolucionaron y
se transformaron en acumulación de riquezas y dominación, que aún se evidencian
en nuestro modelo actual.
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